El Museo de la Fábrica de Harinas San Antonio, situado junto a la dársena del Canal de Castilla en Medina de Rioseco, ofrece una visión única del desarrollo industrial vinculado a esta infraestructura hidráulica. Construida en 1852, esta antigua harinera nació en un momento de auge económico impulsado por la finalización del canal, que facilitó tanto el transporte de cereal como el uso de la energía hidráulica.
Su función principal era la molturación del trigo, aprovechando el salto de agua del canal para accionar una turbina que transmitía la energía a todo el edificio mediante un sistema de ejes y poleas. Este mecanismo permitía desarrollar un proceso industrial completo, desde la limpieza del grano hasta su transformación en harina.
El edificio responde al modelo de arquitectura industrial del siglo XIX: una construcción de varios pisos —hasta cinco en su cuerpo principal—, con muros de ladrillo asentados sobre un zócalo de piedra, estructura interior de madera y cubierta de teja. Destacan sus vanos verticales con remates curvos, que aportan iluminación a los diferentes niveles de producción. Hoy convertido en museo, este espacio permite comprender el funcionamiento de las antiguas fábricas harineras y su estrecha relación con el canal, constituyendo un valioso ejemplo de patrimonio industrial ligado al territorio.
La visita resulta especialmente interesante por su ubicación, en pleno entorno del canal, donde es posible completar la experiencia con un paseo por la dársena o recorrer los caminos cercanos. De este modo, el museo se convierte en una parada imprescindible para quienes desean conocer cómo la ingeniería hidráulica y la industria transformaron el paisaje castellano.