El conjunto del Puente de Fuentes de Nava, construido entre 1831 y 1836, constituye uno de los enclaves más representativos del Ramal de Campos del Canal de Castilla, al reunir en un mismo punto infraestructuras hidráulicas, viarias y edificaciones auxiliares necesarias para su explotación. Situado en el kilómetro 118,950, en el término municipal de Fuentes de Nava (Palencia), este conjunto permite comprender el canal como una obra territorial compleja, pensada no solo para el tránsito del agua, sino también para articular caminos, servicios y vida cotidiana.
El elemento principal es el Puente de Fuentes de Nava, destinado a permitir el cruce de la carretera de Fuentes de Nava a Frechilla y Villarramiel sobre el canal. Construido en sillería de piedra caliza, se resuelve mediante un arco escarzano de unos 10,20 metros de luz y 4,15 metros de altura, alcanzando el conjunto 12,10 metros de longitud, 6 metros de anchura y 6,30 metros de altura. Presenta pretiles y aletas de piedra, con aletas revestidas que sostienen el talud, y andenes laterales que garantizan la continuidad de los caminos de sirga, hoy reconstruidos en hormigón. Su buen estado de conservación y la integridad de la obra hidráulica original justifican su protección integral y su elevado valor patrimonial.
Asociados al puente se conservan varios edificios auxiliares que completan la lectura funcional del conjunto. Destacan dos viviendas adosadas con patio y cuadra, construidas en ladrillo prensado con estructura de madera y cubierta de teja cerámica, hoy sin uso y en estado de conservación deficiente, aunque mantienen fachadas, cubiertas y elementos estructurales originales protegidos. Se suman dos almacenes de una sola planta, también del mismo periodo, levantados con zócalos de piedra y cerramientos de tapial, adobe y ladrillo, destinados originalmente al almacenamiento vinculado a la actividad del canal y actualmente en mal estado, pero con valores constructivos reconocidos y protección estructural.
El conjunto del Puente de Fuentes de Nava ofrece al visitante una experiencia completa del Canal de Castilla como paisaje cultural. El discurrir tranquilo del agua, la presencia del camino histórico y la agrupación de infraestructuras y edificios permiten recorrer con calma un espacio donde ingeniería, arquitectura y territorio se combinan para explicar cómo el canal organizó el paisaje y la vida rural durante el siglo XIX.