El Acueducto de Riosequillo, construido entre 1842 y 1849, forma parte de las infraestructuras del Canal de Castilla destinadas a garantizar la continuidad del trazado sobre cursos de agua de mayor entidad. Situado en el término municipal de Tamariz de Campos (Valladolid), en el kilómetro 144,930, su función es permitir el paso bajo el canal del río Sequillo, asegurando el control del caudal y la estabilidad de la obra hidráulica en un punto especialmente sensible del recorrido.
La estructura se compone de cinco arcos escarzanos, es decir, arcos rebajados que reducen la altura sin perder capacidad portante. Cada arco presenta una luz aproximada de 5,60 metros y una altura cercana a los 2,30 metros, apoyándose sobre pilas intermedias redondeadas que avanzan respecto del paramento, reforzando la solidez del conjunto. El acueducto alcanza unos 37,30 metros de longitud, con una anchura de 23 metros y una altura total de 7,40 metros. Está construido en sillería de piedra caliza y se completa con pretiles y aletas de piedra; la cimentación se resuelve con hormigón ciclópeo. En este tramo, el cauce del río se encuentra protegido mediante gaviones, una intervención que mejora la estabilidad hidráulica.
Para el visitante, el Acueducto de Riosequillo ofrece una experiencia especialmente atractiva: observar una obra de gran escala integrada en el paisaje fluvial, comprender la evolución técnica del Canal de Castilla en el siglo XIX y disfrutar de un entorno donde ingeniería, agua y territorio dialogan con naturalidad.