El LIC Canal de Castilla comprende el trazado del Canal de Castilla en su conjunto, incluyendo el cauce, las orillas y la vegetación asociada, y se extiende a lo largo de más de doscientos kilómetros por las provincias de Palencia, Burgos y Valladolid. Este espacio protegido reconoce el valor natural adquirido por una gran infraestructura hidráulica histórica que, con el paso del tiempo, ha evolucionado desde su función original de navegación y transporte de cereal hasta convertirse en un medio acuático estable y altamente naturalizado.
Construido entre los siglos XVIII y XIX, el canal presenta hoy una lámina de agua permanente y márgenes colonizadas por bosques de ribera, principalmente alamedas y saucedas, así como comunidades herbáceas y vegetación acuática adaptadas a aguas tranquilas. Esta continuidad vegetal y acuática convierte al canal en un auténtico corredor ecológico, fundamental para la conectividad de especies en un paisaje dominado por la agricultura cerealista intensiva.
El LIC Canal de Castilla alberga hábitats de interés comunitario ligados a medios fluviales y canales naturalizados, y proporciona refugio, alimentación y vías de desplazamiento a numerosas especies de fauna, entre ellas peces, anfibios, invertebrados acuáticos, aves ligadas a ambientes fluviales y mamíferos como la nutria. Su función como eje verde continuo resulta clave para la conservación de la biodiversidad en Tierra de Campos y áreas colindantes.
Este espacio natural protegido se superpone además a un Bien de Interés Cultural, lo que refuerza su singularidad como ejemplo de integración entre patrimonio histórico y patrimonio natural. El Canal de Castilla no solo articula el territorio desde el punto de vista hidráulico y paisajístico, sino que actúa como un elemento vertebrador que conecta pueblos, ecosistemas y elementos patrimoniales, consolidándose hoy como un corredor ecológico y cultural de referencia en Castilla y León.